Las semillas de girasol, y en general los frutos oleaginosos, por su contenido en calcio están indicados en dietas sin lácteos. Además, las semillas de girasol, las hojas y el tallo de la planta contienen magnesio y potasio, minerales constituyentes de los huesos junto con el calcio. Esta propiedad hace de las semillas de girasol un alimento muy adecuado en dietas con altos requerimientos de calcio, magnesio, potasio y vitaminas, como por ejemplo, el embarazo o lactancia.