Los alimentos funcionales proporcionan beneficios más allá de la nutrición básica. Ellos pueden prevenir ciertas enfermedades o promover una mejor salud. La mayoría de los alimentos son funcionales al menos hasta cierto grado, puesto que proporcionan nutrientes importantes esenciales para la buena salud. Aquí hay algunos ejemplos:
• Los tomates contienen “licopeno”, que puede disminuir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer,
• Las cebollas y el ajo contienen “sulfuro de dialilo”, que reduce el colesterol LDL, mantiene un sistema inmunológico saludable y pueden ser más eficaces que los antibióticos,
• Los arándanos y el chocolate contienen “proantocianidinas”, que han demostrado mejorar la salud del tracto urinario y pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares,
• Girasol, la semilla de girasol, es una buena fuente de “fitoquímicos”, protectores contra las enfermedades.